Metaforalogía
- Marco Massoni Oyarzún
- 21 feb
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Actualizado: 22 feb

I.- ETIMOLOGÍA Y DESPLAZAMIENTO
Nada existe hasta quel sentido lo toca.
El término metaforalogía surge del entrelazamiento de raíces griegas que ya contienen la esencia de su propia corriente: metáfora (μεταφορά), traslado, desplazamiento, viaje del sentido; y logía (λόγος), razón, palabra, pensamiento, estudio. De este modo, en su principio de formación, simboliza el pensamiento que sigue el desplazamiento del sentido: el estudio del devenir metafórico, allí donde el pensamiento se mueve con el lenguaje y en él acontece.
No se trata simplemente de estudiar metáforas como figuras retóricas, sino de reconocerlas como las estructuras originarias del pensar y del ser. Toda metáfora es nacimiento del ser en forma de sentido. En su núcleo, la metaforalogía entiende que todo conocimiento es traslado: la mente no conoce un mundo dado, sino que lo traduce, lo reconfigura y lo reinventa. Cada metáfora es una chispa: conecta la emoción con el concepto, el cuerpo con la idea, lo visible con lo invisible. En este sentido, pensar es siempre metaforizar; existir, siempre traducirse; comprender, siempre reinventar.
Filósofos como Heidegger ya nos enseñaron que el lenguaje no es un instrumento del pensamiento, sino su morada; Merleau-Ponty que el cuerpo percibe antes de nombrar; Ricoeur que la metáfora no decora, sino que crea mundos posibles.




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